Posesión: ciencia y religión

DOCUMENTO VOYNICH| El 1 de septiembre de 1975 se estrena en España la película El exorcista. El largometraje tuvo una gran acogida en las taquillas. Es por ello que con el paso del tiempo, fue calificada como la mejor película de su época, tanto por el público como por expertos. El argumento se basó en un supuesto exorcismo real ocurrido en 1949. Todos tenemos en la mente la imagen de Linda Blair con la cabeza girada y con vómito en la boca, pero… ¿hasta qué punto esta película se corresponde con la realidad?

Los exorcismos y la religión

El estamento eclesiástico ha sido uno de los campos que más importancia le ha dado a los exorcismos y posesiones. En la Biblia se pueden encontrar referencias a este tipo de prácticas en al menos siete situaciones.

Todos conocemos el ritual de la Ouija. Esto que muchos consideran un “juego” es para el Padre José Antonio Fortea una de las puertas que tienen los demonios o entes para poseer a las personas. Este sacerdote aragonés ha dedicado prácticamente toda su vida a estudiar los exorcismos y a especializarse en este ámbito. Fue a partir de los 29 años cuando empezó a recibir diariamente supuestos casos de posesiones. Este experto considera además que el demonio es “un ser malvado que busca entrar en los humanos y hacer sufrir”.

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Padre Fortea, exorcista.

Para los religiosos, a partir del momento en el que una persona es poseída, todo cambia. Ante lo sagrado y religioso, experimenta horror, sufre pérdida de consciencia, pone los ojos en blanco y cambia el tono de su voz. Para un exorcista como el Padre Fortea, estos síntomas denotan claramente una posesión por parte de un ente demoníaco.

Asegura que la labor del exorcismo la debe llevar a cabo un “varón prudente, de buena fama con sentido común y un poco de vida de oración”, cualidades que, según el sacerdote, solo reúnen los presbíteros y obispos.

Echando la vista atrás, se puede ver que a la Iglesia le costó mucho reconocer la labor de los exorcistas. Durante los  años 70 y 80, surgieron una serie de corrientes teológicas que negaron la existencia del demonio. Incluso dentro del mundo religioso pensaron que esto era algo meramente simbólico, y esto hizo que no se nombraran exorcistas en muchas ocasiones.

Tras un cambio radical de mentalidad, finalmente la Iglesia reconoció las posesiones pero el manual Summa daemoniaca, escrito por el Padre Fortea, ha mermado la credibilidad del proceso del exorcismo. En este libro se explica claramente cómo llevar a cabo el proceso que sigue un exorcista paso por paso, además de detallar los tipos de demonios y cómo luchar contra cada uno de ellos.

La publicación de su contenido ha creado la idea en la sociedad de que cualquier persona puede llevar a cabo un exorcismo. Esto ha precipitado una aparición muy frecuente del clérigo en los medios de comunicación, lo que ha provocado la disconformidad de algunos sectores de la iglesia. En su defensa, el sacerdote alega que “solo quería advertir a la sociedad de que el existe el demonio y el mundo del espíritu”.

El contrapunto científico

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Javier Lacruz, psiquiatra.

Una misma persona con los mismos síntomas, para el psiquiatra Javier Lacruz, padecería algún tipo de enfermedad mental: “Lo común en estos casos es la histeria, el histrionismo y el pensamiento mágico”. Esta patología afecta a personas generalmente sin estudios y con una mentalidad muy primaria, que se mezcla con la religión.

 

A todo ello, se une a esto la necesidad que sufren este tipo de personas de encontrar una identidad propia. “Así, al necesitar una identidad, tienen la de tengo al demonio dentro frente a la nada, tengo una identidad”, apostilla. Este especialista considera que existen dos personas que están enfermas: el supuesto poseído y el sacerdote, que “tiene otra patología añadida y, bajo cobertura del estamento de la Iglesia, es cómplice”.

Javier Lacruz ha recibido a varios pacientes que han experimentado varias sesiones de exorcismos. Afirma que alguno de estos casos ha logrado salir de esa espiral gracias a la familia y la razón.

El conflicto de dos disciplinas

A pesar de la disparidad de opiniones, los exorcistas se ven obligados a contactar con psiquiatras antes de tratar un supuesto caso. Las relaciones entre ambos colectivos no son buenas, para Javier Lacruz “la aceptación de la psiquiatría de todos estos fenómenos es una patochez y un insulto al propio sentido científico” y asegura que los exorcistas “siempre consultarán a un psiquiatra que esté dentro de la orden religiosa que vaya a decirles que “sí se trata de un caso de posesión”.

El Padre Fortea reconoce, por su parte, que admiten el campo de la ciencia y la necesidad de la psiquiatría. Asegura que “hay casos de psiquiatras muy reconocidos que dicen que son posesiones y no problemas psiquiátricos”, que existen casos que se los pasan los mismos psiquiatras y que hay muchos que no tienen reparos en admitir que existe la posesión. Además asevera que “hay psiquiatras que creen en este fenómeno pero no lo dicen abiertamente porque se arriesgan a tener muchos problemas”.
La existencia del demonio y su posibilidad de manifestarse a través de los seres humanos siempre ha generado debate en la población. Las diferencias de opinión entre creyentes y ateos, entre sacerdotes y científicos… ha contribuido más a alimentar este tipo de polémica. Prueba de ello es que desde El Exorcista son muchas las películas que tratan de abordar este tema. Una de las últimas se ha estrenado recientemente: Ouija, el origen del mal. Antes de ir a verla recuerden: con este ritual corren el riesgo de quedar poseídos.

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